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Por qué te interesa saber de diseño, aunque tú seas escritor

Eres escritor y tu trabajo es escribir. Por supuesto, así es. Pero igual que en cualquier otra profesión, hay muchas más materias que, aunque no siempre las tratemos, nos toca aprender. O, al menos, tener una idea sobre ellas. En el caso del autor son temas relacionados con el marketing, unas aptitudes técnicas para ocuparse de su página web, las redes sociales, fotografía, copy… y diseño. ¡Lo siento, pero también toca!

Créeme cuando te digo que saber algo de diseño puede hacerte la vida mucho más fácil como escritor. Vale, sí. Quizás no en el proceso de escribir tu libro, ni de corregirlo. Pero supongo (y no creo que sea mucho suponer) que no dejarás tu libro abandonado y muerto del asco en el cajón del escritorio una vez que termines ¿cierto?

Si es así, entonces sí que querrás saber algunas cosas sobre diseño para cuando te lances a la publicación de tu libro.

Tener un conocimiento general está bien visto

Hoy en día saber un poco de todo es de gente de bien. Algo con lo que no siempre estamos de acuerdo. A la hora de conseguir un trabajo, siempre tienen puntos extra las personas que están bien formadas, que han vivido aquí y allá y que saben idiomas. Las que no se detienen en el aprendizaje. Y puede resultar contradictorio, porque cada vez nos centramos más en formarnos en nuestro nicho, para atender a clientes de nichos.

Pero, encontrar tu nicho y trabajar o dedicarte a él no significa que no necesites conocimientos que se escapen de esos límites. Te pongo un ejemplo en mi caso como diseñadora: hasta finales del 2019 trabajé para una agencia publicitaria 360 (hacíamos de todo). Meterme de cabeza en cada nuevo proyecto requería una investigación previa. Yo trabajaba para esos clientes, pero primero tenía que aprender cómo trabajaban ellos y su competencia, para poder ayudarlos. Desde comienzos del 2020 trabajo en una empresa centrada en las finanzas, aunque también como diseñadora.

Lo has cogido al vuelo, ¿a que sí? Lo primero que tuve que hacer aquí fue leer y aprender durante semanas, entender qué hace la nueva empresa en la que trabajo, para poder ofrecerle soluciones de calidad. Y todavía tengo que seguir aprendiendo. Aprendo sobre cosas que no tienen nada que ver con lo que hago y que ni siquiera me ayudan en mi día a día, pero que igualmente enriquecen el trabajo que hago para ellos.

No tengas miedo a aprender otras cosas. Eres escritor, pero no tengas miedo de aprender otras tareas enlazadas a la profesión de la misma manera en la que puedes aprender a tejer o a pintar para para liberarte un poco de la tensión de tu día a día.

Diferenciar un buen diseñador por lo que tú sabes

Además, te voy a confesar algo: saber de un tema en concreto, aunque sea solo un poco, te ayuda a diferenciar a un profesional de verdad de otro que solo intenta hacerte creer que es uno. Está claro que nadie nunca termina de aprender y que siempre habrá aspectos que se puedan mejorar. Pero créeme cuando te digo que hay un montón de gente ahí fuera que querrá hacerte creer que, por ejemplo, sabe crear logotipos cuando no tiene ni la menor idea de cómo hacerlo. O sí que sabe hacerlo, pero mal.

No intento tirar basura al tejado de los demás, pero de la misma manera en la que tú aprendes de forma constante, lo hace otra mucha gente y, por desgracia, todavía sigue siendo fácil tomarnos el pelo. Yo misma he caído en trampas de otros supuestos profesionales del diseño que me han prometido hacer un trabajo increíble porque saben vender muy bien lo que no saben hacer.

Así que, saber un poquito de diseño siempre te dará puntos extra para saber si el profesional con el que has contactado podrá ayudarte o, al final, hará un trabajo rápido y mal que te saldrá mucho más caro de lo que pensabas en un principio.

Empatía. A todos nos gusta que nos comprendan

Te gusta que te comprendan, ¿a que sí? A nosotros, los diseñadores, también.

Mira, te voy a confesar así, con la boquita pequeña, que he tenido clientes que me han hecho llorar después de colgar el teléfono. Me han hecho llorar porque me daban a entender, entre líneas, que no les había entregado el trabajo como ellos se lo habían esperado. Soy una persona un tanto sensible y, cuando un cliente me dice algo así, me siento mal porque no he sabido ayudarlo. ¿Pero sabes cuál era siempre el problema principal? Esa frase que todo diseñador ha escuchado varias veces en su vida y que hace que se le revuelva el estómago: confío en ti, tú sabes lo que haces y eres libre de presentarme el diseño que quieras. Seguro que algo me gusta.

Seguro que algo me gusta.

Se me ha puesto la piel de gallina mientras lo escribía. No te miento. No hay frase que me provoque más pesadillas que esa. ¿Por qué?, te estarás preguntando, si tiene que ser el sueño de todo diseñador ser libre para crear. Pues déjame decir que no, no es así. El problema de dar rienda suelta a la creatividad de un diseñador suele ser que, a cambio, no conoce nada de la empresa para la que trabaja: no sabe a quién quiere hablar ni cómo quiere hacerlo, no sabe qué es lo que quiere transmitirle a su público objetivo, ni lo que ofrece. Si nosotros no sabemos todas esas cosas, no podemos trabajar en condiciones.

¿Y cuál suele ser el resultado de entregar un trabajo del que no se ha tenido un briefing en condiciones? ¡Exacto! La queja por parte del cliente de que no le has entregado lo que se había esperado. Y, te preguntarás, si él ya se esperaba algo, ¿por qué no lo comunicó en su momento?

¡Una excelente pregunta!

En estos casos suele faltar un poco de empatía. A veces es un poco de empatía por parte del cliente, otras, por parte del diseñador. Cuando estas cosas pasan, el diseñador suele ser el que más aprende de ambos, dado que sabe que, para una próxima vez, si la información no viene del cliente, él tendrá que hacer las preguntas correspondientes para obtenerla. No soy tonta, aunque a veces lo parezca y sé que en esas situaciones la mayor parte de la culpa siempre fue mía porque no supe hacer las preguntas adecuadas para obtener la información que necesitaba.

Tener un poquito de empatía ayuda a que ambas partes trabajen mejor, a que se entiendan mejor. Tú estarás encantado de ofrecerle a tu diseñador la información que él requiera de ti y él trabajará con mayor pasión y foco en tu solución profesional. Así que, antes de contratar a un profesional piensa siempre un poquito en lo que quieres y en cómo lo quieres y está siempre preparado para hablar de tu empresa o proyecto.

Si sabes un poquito de diseño, además, entenderás al vuelo lo que he intentado explicarte en este último punto. Sabrás a qué me refiero con la información que podrás darle a tu diseñador (qué colores crees pasan con tu empresa o proyecto y por qué, qué quieres comunicar con tu marca, cuál es tu lenguaje, a quién quieres hablarle con él…) para que él te ofrezca la mejor solución posible y que se adapte a ti.

 

¿Te he dejado con ganas de seguir leyendo más? Puedes pasarte por este artículo en el que dejo un poquito el diseño de lado y te hablo de la importancia de la planificación. O, en caso de que ya te hayas decantado por la autopublicación y requieras de un poco de ayuda, puede interesarte mi artículo sobre los libros que leí antes y después de autopublicar y cómo me ayudaron.

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