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Escribe tu próximo libro como escritora mamá

escribe tu libro

Escribir un libro nunca es una tarea fácil. Mucho menos si eres escritora mamá. Las islas de tiempo que podrás dedicarle a la escritura son durante los primeros meses casi inexistentes (a menos que sepas organizarte muy bien). Hoy voy a hablarte de 5 de mis reglas que pueden ayudarte a que escribas tu libro.

La maternidad es una tarea por igual enervante y satisfactoria. Si eres de las mías, de seguro creíste que utilizarías toda tu baja para escribir y que el tiempo que se te estaba dando, era un regalo. Nada más lejos de la realidad.

No te preocupes, al igual que tú, lo hemos pensado muchas. Y, cuando te des cuenta de que apenas podrás escribir palabra, comenzarás a sentirte culpable. El mayor problema de comenzar a sentirte culpable es que, de repente, te sientes así por todo y entonces se abre el bucle de desmotivación que te alejará cada vez un poquito más de tus objetivos.

Sé de lo que te estoy hablando. Los primeros 7 meses de la vida de mi hija me sentí así. La culpabilidad la desató el querer dejar de darle el pecho y todo lo demás siguió poco a poco. Si has comenzado a sentirte culpable o crees que eres la única a la que su bebé no deja escribir, sigue leyendo.

Verás que no estás sola.

1. No te agobies desde el momento 0

Esta es la regla de oro, en realidad. Cuando tienes a tu bebé en brazos, no te faltan los motivos para agobiarte. Todo es nuevo y difícil y a lo mejor te parece que todo lo haces mal. O, como mínimo, te saltarán las dudas.

Pero precisamente este agobio y la inseguridad que lleva arraigada toda nueva maternidad es lo que no te dejará disfrutar al 100% de tu nuevo rol. Te has convertido en madre. ¡Eso es algo muy grande e importante!

Estoy segura de que sabes lo difícil que resulta a veces controlar a la mente. Mantener a la impostora fuera y decirle que sí que lo vales, que eres escritora, que lo haces bien como lo haces y que ya llegará el momento de volver a escribir. Es y permanecerá una tarea difícil. Sobre todo, en esta situación en la que no eres tú misma la que está decidiendo no escribir. No estás escribiendo por esa personita a la que cuidas y te sienta fatal pensar que el bebé tiene la culpa.

La vida es cíclica, amiga. Así que no dudes en disfrutar del momento que estás viviendo ahora y dejar el agobio para más tarde. Desconecta y disfruta. Todo lo que estás viviendo ahora te hace más fuerte como escritora y te será un entrenamiento para el día de mañana. Cuando vuelvas a escribir, ya sabes.

2. Haz un buen trabajo previo antes de ponerte a escribir

Aquí tengo que dejar claro que da lo mismo que seas escritora de brújula o mapa. Creo que, de una forma o la otra, una mínima investigación previa se hace siempre. Si eres mapa, el trabajo previo, es más. Seas el tipo de escritora que seas, haz todo el trabajo previo antes de comenzar a escribir. Suena un poco tonto, pero por eso se llama trabajo previo.

La cuestión es que, realizando todo este trabajo antes de ponerte a escribir, luego podrás utilizar cualquier isla de tiempo que encuentres en tu día a día para juntar algunas palabras.

Cuando comencé a escribir, hace ya casi 20 años, era escritora brújula total. Luego, conforme se complicaban mis historias, me fui convirtiendo a mapa. Desde que soy mamá he dejado de ser una escritora de mapa al 100%. En la actualidad soy una escritora mezclada, un poco brújula y un poco mapa. Y he descubierto que me funciona muy bien. Acorta bastante el trabajo previo, pero lo deja perfecto para saber qué escribir en qué momento y cómo va a avanzar la historia. Y me deja mucho más tiempo y libertad para escribir.

Con la ayuda del manual Rutina de entrenamiento para escritoras en ciernes encontré, además, una muy buena forma de planificar historias. En él se presenta un método completo a la par que sencillo y es el que sigo usando todavía, tres novelas más tarde.

Realiza el trabajo de investigación previo antes de ponerte a escribir para no necesitar ese tiempo entre escribir un capítulo y el siguiente.

3. Escribe tu libro siempre a la misma hora

Esto es una tontería siendo escritora mamá, está claro. Es un ideal, más bien. Sentarte a escribir todos los días a la misma hora ayuda a crear una rutina que, más adelante, se transforme en hábito. Por eso te recomiendo que, sobre todo al principio, lo intentes. Una o dos semanas, al menos.

Como madre sé que no te será posible siempre. Así que por otro lado te aconsejo que le robes cualquier momento al día para escribir. Una vez que ya sepas hacia dónde va la historia y qué quieres escribir, en realidad solo te queda hacerlo. Este será el momento en tu vida en el que te darás cuenta de que es mejor escribir 100 palabras al día que ninguna. Porque 100 palabras escritas son 100 menos que te quedan por escribir.

Lo mejor es que olvides el título de este apartado y lo cambies por «escribe siempre que puedas”. Si te funciona lo de escribir a la misma hora (cuando tu bebé hace la siesta, por ejemplo), ¡estupendo! Y, si no, échale cara y róbale el tiempo al tiempo. La cuestión es que te sientes a escribir.

4. Educa para que los demás respeten tu tiempo

No sé a ti, pero una de las cosas que más me cuesta a mí es hacer saber que ese tiempo es ahora mío. Mi pareja lo llama Mama-Zeit en alemán, que vendría a ser «tiempo de mamá». Y en ese tiempo yo puedo hacer lo que quiera sin ser molestada. Sea que él se vaya con la niña o se queden en casa, yo me encierro en el despacho y hago algo para mí. Normalmente trabajo. Pero es que quiero trabajar. Escribir.

Y creo que este es un punto muy importante con el que tenemos que ser consecuentes. Por supuesto, con un bebé en casa es complicado de mantener. Igual, pienso que con los niños pequeños se puede hablar y ellos, en algún momento, te entienden. Yo dejo a nuestra pequeña entrar en el despacho solo cuando yo también voy y, una vez allí, le digo que mamá tiene que hacer X y que ella puede jugar un rato aquí. Muchas veces funciona. Nunca durante mucho tiempo.

Otras veces no funciona, así que opto por no obligarnos y tan felices.

En este caso lo importante es que ambas partes se acostumbren a que se respete ese tiempo. Al principio puedes intentar que tu bebé juegue un rato a tu lado mientras tú escribes. Más adelante deberían de aprender que cuando mamá se toma su tiempo, es para trabajar. Y nadie quiere ser molestado mientras trabaja, ¿verdad?

5. No te compares con otras escritoras

Es la regla de oro, escritora. NO TE COMPARES.

Primero, porque no deberías de compararte nunca. Segundo, porque ahora eres mamá y tu vida tiene un ritmo muy diferente. Compararse solo hará que comiences a agobiarte y eso no es lo que quieres, ¿verdad?

Tú eres fantástica como eres y sigues siendo escritora incluso aunque te pases meses (o años) sin escribir una vez nacido tu bebé. No eres menos o peor escritora por tomarte un tiempo para adaptarte a tu nueva vida. Ni lo harás de pena cuando vuelvas a escribir. Concédete la libertad que le concedes a otras escritoras. Hace unas semanas escuché el audiolibro de Impostoras y estupendas: Para que los demás vean tu talento, primero tienes que verlo tú* de Neus Arqués y es una lectura que me encantaría recomendarte. Creo que este libro siempre viene bien, pero como mamá me tocó muchísimas veces en la misma herida y la removió.

Siempre vas a tener que luchar contra tu impostora personal. Pero creo que como mamá el trabajo va a ser el doble. Siéntate con tu impostora y explícale las cosas como son. ¿Qué más dará que escribas menos, trabajes de forma más lenta o no publiques más que una novela al año, con suerte? Hay tantos tipos de escritora como colores y todas son igual de válidas.

No tengas miedo de dejarle las cosas bien claras a tu impostora y de luchar contra ella cada vez que aparezca.

Escribe tu libro como tú decidas

La cuestión es que escribas. Sea hoy, mañana, el mes que viene o en tres años. Si tu pasión es la escritura y si quieres vivir de escribir, en algún momento tendrás que seguir escribiendo libros. Pero, cómo lo hagas es asunto tuyo. No dejes que nadie decida por ti, ni te dejes desmotivar por como lo están haciendo otras escritoras. ¡Al contrario!

Motívate viéndolas conseguir sus metas y piensa que tú también puedes. Disfruta del tiempo que estás viviendo ahora y recuerda que pausar y no hacer nada o bajar el ritmo y trabajar menos también es ser productiva.

¿Me cuentas cuáles son tus trucos para escribir y cómo te organizas para conseguirlo?

 

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